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Las parejas de los consumidores con frecuencia reportan sentimientos de enojo, confusión y traición, cuando descubren que la otra mitad de su relación comprometida ha estado viendo pornografía. Los consumidores puede que no tengan idea de cuánto están lastimando sus propias relaciones y a las personas que aman.

Nadie nunca se despertó y dijo: «hoy quiero salir por ahí y arruinar mis relaciones actuales y futuras. Voy a distanciarme emocionalmente, a socavar la confianza y a dejar a mi pareja sintiéndose confundida, rechazada, enojada y traicionada».

Nadie dice eso, pero un montón de investigación muestra que eso es exactamente lo que puede ocurrir como resultado de consumir pornografía.

Probablemente no es de extrañar que las mujeres tienden a ver la pornografía y sus efectos de una manera muy diferente a la de los hombres. [1] Si bien tanto las mujeres como los hombres pueden tener problemas de consumo de pornografía, los estudios han mostrado que muchas mujeres -incluso si ellas creen que el consumo de pornografía por parte de otras personas está bien- no ven ningún papel aceptable de la pornografía al interior de su propia relación comprometida. [2] ¡Y eso no sorprende! La evidencia que la pornografía puede dañar relaciones y parejas es abrumadora. [3]

Dos de los más respetados investigadores la pornografía, Jennings Bryant y Dolf Zillman de la Universidad de Alabama, estudiaron los efectos de la pornografía y de los medios de comunicación por más de 30 años. Encontraron que el consumo de pornografía vuelve a muchas personas menos satisfechas con el aspecto físico de sus propias parejas, su desempeño sexual, su curiosodad sexual y su afecto. [4] También comprobaron que, a lo largo del tiempo, muchos usuarios de pornografía se vuelven más crueles con las mujeres en general, menos propensos a valorizar la monogamia y el matrimonio, y más propensos a desarrollar percepciones distorsionadas respecto a la sexualidad. [5] Otros investigadores han confirmado estos resultados y han agregado que los consumidores de pornografía tienden a ser significativamente menos íntimos con sus parejas, [6] menos comprometidos en sus relaciones, [7] menos satisfechos con sus vidas románticas y sexuales, [8] y más propensos a engañar a sus parejas. [9]

Eso no es un buen presagio para ninguna relación en la cual uno de sus miembros está consumiendo pornografía, especialmente cuando la mayoría de nosotros queremos y esperamos que nuestras relaciones íntimas se basen en la confianza, el respeto, el compromiso, la honestidad y el amor.

Cuando las parejas descubren que su otra mitad ha estado consumiendo pornografía, es muy común que sientan toda una gama de emociones negativas, incluyendo rechazo, humillación, abandono, aislamiento, soledad, celos, ira y vergüenza. [10]. Incluso si no creen que la pornografía equivale a estar engañando a la pareja, con frecuencia sienten un profundo sentimiento de pérdida, traición y desconfianza. [11] El secreto, la vergüenza, el aislamiento, las mentiras que a menudo son introducidas en una relación por el consumo compulsivo de pornografía pueden multiplicarse en todo tipo de problemas. [12]

Pero incluso si la pornografía no es mantenida en secreto, incluso si las parejas son abiertas y honestas acerca de su consumo, todavía puede hacer mucho daño. Hemos mencionado anteriormente que el consumo de pornografía puede dar lugar a menos satisfacción y menos interés en la pareja. [13] ¿Por qué ocurre eso? Parte de la respuesta es que la pornografía reprograma el cerebro, de manera que los consumidores de pornografía se vuelven menos receptivos sexualmente a su pareja, si bien todavía son capaces de responder a la pornografía. [14]

Al mismo tiempo, la pornografía remodela las expectativas sobre el sexo y la atracción al presentar una imagen poco realista. En la pornografía, los hombres y las mujeres siempre lucen perfectos. Lucen eternamente jóvenes, quirúrgicamente mejorados, retocado y llevados a la perfección gracias a Photoshop. [15] Así que no es difícil comprender por qué, de acuerdo a un sondeo nacional, seis de cada siete mujeres creen que la pornografía ha cambiado las expectativas de los hombres sobre cómo debe ser el aspecto de las mujeres. [16]

Como señala la escritora Naomi Wolf, «Hoy en día las mujeres reales desnudas no son más que mala pornografía». [17]

Pero no es solamente el aspecto físico de hombres y mujeres lo que la pornografía distorsiona. Las mujeres también son representadas generalmente como ansiosas por tener relaciones sexuales en cualquier lugar, en cualquier momento, con cualquiera, y les encanta hacerlo durante tanto tiempo y tan agresivamente como uno o múltiples hombres lo deseen. Ellas siempre alcanzan el clímax, generalmente de forma ruidosa y eufórica, y luego están listas inmediatamente para más. Nunca se cansan ni sienten dolor. Nunca necesitan tomar un descanso. De hecho, nunca parecen necesitar nada excepto sexo interminable. Son representadas como felices con todo lo que un hombre quiere hacer, incluso si es peligroso, doloroso o humillante. [18]

Si usted piensa que todas esas representaciones poco realistas no se abren camino en las creencias, expectativas y acciones de los consumidores, piénselo otra vez. [19] En una reciente encuesta de estadounidenses entre 16 y 18 años de edad, casi todos los participantes informaron haber aprendido a tener relaciones sexuales viendo pornografía, [20] y muchas de las chicas dijeron haber sido presionadas para representar los «guiones» que sus parejas masculinas habían aprendido de la pornografía. [21] Se sintieron presionadas a tener relaciones sexuales en posiciones incómodas, a fingir las respuestas sexuales y a consentir a actos desagradables o dolorosos.

Por supuesto, el dolor causado por la pornografía puede ser mucho más que una mala experiencia en el dormitorio. Las personas que aprenden de los hábitos pornográficos de sus parejas con frecuencia internalizan su vergüenza y confusión, preguntándose a sí mismas por qué no son «suficientes». Pueden sentirse indeseables, poco atractivas y sin valor. [23] Muchas parejas de consumidores de pornografía incluso empiezan a mostrar síntomas físicos de ansiedad, depresión e incluso de trastorno por estrés postraumático. [24] Y si bien esto aplica tanto para los hombres como para las mujeres, los estudios muestran que debido a la vergüenza que sienten y a su preocupación por ser culpadas por el problema de su pareja, la mayoría de mujeres que se enteran que su pareja usa pornografía se aíslan al menos un poco de sus fuentes normales de apoyo social, justo cuando más necesitan de dicho apoyo. [25]

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Citations
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