Claro, la pornografía es ficticia, ¿pero qué hay de malo con un poco de fantasía inofensiva? El problema es que la pornografía no es inofensiva para nada. Los estudios demuestran que ver pornografía vuelve a los consumidores más críticos de su pareja y menos satisfechos con su relación romántica y con su vida sexual. La pornografía no solamente impacta las relaciones románticas, también influencia la manera en que las personas se ven a sí mismas, así como a sus amigos, a sus familiares y a otros a su alrededor. Y como si eso no fuera suficientemente malo, ¡la pornografía también cambia la manera en que las personas ven los pasatiempos y las pasiones que solían amar!

La pornografía se ve como una nueva y más sofisticada versión del amor. Amor 2.0. Es como el amor, pero fácil, rápido y barato.

En la pornografía, encontrar una «pareja» no requiere de esfuerzo. Ella o él están siempre listos, dispuestos y ahnelando su atención. Esta pareja no tiene nada más que hacer con su tiempo más que esperar al consumidor, sin aliento y perpetuamente excitado. Ella o él son jóvenes, atractivos, sexualmente aventureros y están ansiosos por complacer. Esta pareja nunca se aburrirá ni se molestará, nunca tendrá un día «apagado» ni necesitará un oído atento. De hecho, ¡todo lo que ella o él querrá es tener orgasmos salvajes y extáticos que parecen reales! Y si esta pareja porno llegara algún día a dejar de mantener entretenido al consumidor, simplemente puede ser cambiada con el clic de un ratón de computadora. [1]

Claro, todo es ficticio, pero los defensores de la pornografía dicen, «¿Y qué? ¿Qué hay de malo con un poco de fantasía inofensiva?»  El problema es, que no es inofensiva. El problema es que la pornografía de internet posee una serie de propiedades únicas, tales como una novedad sin límites, una accesibilidad efectiva y una escalada fácil a un material más extremo, que puede condicionar la excitación sexual de alguien a aspectos de consumo de pornografía de difícil transición hacia las parejas reales. A medida que esto ocurre, el sexo de la vida real puede registrarse como que no cumple con las expectativas, y la excitación se declina.

Tal vez es por eso que las oficinas de los consejeros y las cortes de divorcio se están llenando de parejas que han encontrado que, en realidad, la pornografía está matando el amor en sus relaciones románticas.

Un número cada vez mayor de parejas en terapia informan que la pornografía está causando dificultades en sus relaciones. [2] Las investigaciones muestran que el consumo de pornografía está relacionado con una menor estabilidad en las relaciones, [3] con un mayor riesgo de infidelidad, [4] y con una mayor probabilidad de divorcio. [5] Si bien esto aplica a hombres y mujeres, los estudios han encontrado que los hombres que están expuestos a la pornografía encuentran a su pareja menos atractiva sexualmente y se califican a sí mismos como menos enamorados de ella. [6] Un estudio reciente dio seguimiento a parejas durante un período de seis años, de 2006 a 2012, para ver qué factores influenciaron la calidad de su matrimonio y su satisfacción con sus vidas sexuales. Los investigadores encontraron que, de todos los factores considerados, el uso de la pornografía fue el segundo indicador más grande de que un matrimonio tendría padecimientos. [7] No sólo eso, sino que los matrimonios que se habían visto más perjudicados fueron aquellos en los cuales había personas que veían mucha pornografía, una vez al día o más. [8]

Pero no solamente son las parejas casadas las perjudicadas por la pornografía. Las parejas no casadas que sostienen una relación romántica y que ven pornografía juntos experimentan el doble de la tasa de infidelidad que aquellas parejas en donde sus miembros la ven individualmente y a solas, y tres veces más que aquellas que no ven pornografía en absoluto. [9] Un estudio reciente acerca de personas involucradas en relaciones amorosas (la mayoría de las cuales no estaban casadas), encontró que aquellas que usaban pornografía con frecuencia tenían más probabilidades de experimentar una menor satisfacción e intimidad en su relación. [10]

¿Por qué tienen tantos problemas los consumidores de pornografía en sus relaciones de la vida real? La ciencia es muy clara.

Las investigaciones muestran que los consumidores informan que en sus relaciones hay menos amor y confianza, que son más propensos a la separación y al divorcio, y que ven con frecuencia al matrimonio como un «limitante». [11] En general, ellos están menos comprometidos con sus parejas, [12] menos satisfechos con sus relaciones, [13] y sienten mayor cinismo respecto al amor y las relaciones en general. [14] También tienen una pobre comunicación con sus parejas y tienen más probabilidades de estar de acuerdo en que, en sus propias relaciones, «las pequeñas discusiones degeneran en feas peleas con acusaciones, críticas, insultos y en recordar ofensas del pasado». [15]

Y, como si eso no fuera suficiente, la pornografía también daña la vida sexual de una pareja. [16] (Ver Como la pornografía daña las vidas sexuales de los consmidores.)

Pero, ¿no es esto más que una situación como la «del huevo y la gallina»? ¿Está la pornografía dañando realmente las relaciones, o están recurriendo las personas a la pornografía debido a que se encuentran en relaciones que ya están sufriendo un deterioro?

Probablemente ambas, de acuerdo a la Dra. Ana Bridges, una psicóloga de la Universidad de Arkansas. [17] Cuando una pareja pasa por un momento difícil, uno de sus miembros puede usar la pornografía como distracción o alivio, y su pareja puede resultar herida por su uso de la pornografía ya que la hace sentir poco atractiva e insegura, como si ella o él están siendo comparados con la fantasía pornográfica y con quienes la interpretan. [18] La pareja dañada puede alejarse emocionalmente, lo cual puede hacer que la pareja consumidora de pornografía se sienta más distante, así que ella o él alivia el estrés recurriendo a más pornografía, y siguen dando vueltas y vueltas. (Ver Como daña la pornografía a la pareja de un consumidor.)

No es de extrañar que muchas parejas de consumidores de pornografía terminan deprimidas, ansiosas y con la sensación de que nunca podrán compararse con el estándar imposible de la pornografía. [19] (Ver Como daña la pornografía a la pareja de un consumidor.) La verdad es, que tienen una buena razón para preocuparse. En la pornografía, los errores son editados y los defectos son resueltos con Photoshop. Los actores porno cuentan con todo un equipo de personas para hacerlos ver fantásticos, y una vez que su mejor actuación es filmada, nunca envejece. ¿Quién quiere competir con eso? [20]

Independientemente de cómo la relación romántica de un consumidor está siendo impactada por la pornografía, como seres humanos interactuamos a diario con distintas personas, de muchas maneras. Uno de los peligros de la pornografía es que puede distorsionar la forma en que un consumidor ve a la gente, causando que vea a sus amigos, familiares, compañeros de trabajo o extraños en a calle solamente como la suma de las partes del cuerpo, descartando su humanidad. [21] En esencia, la pornografía le dice a los consumidores que las personas son objetos cuyo único propósito es proporcionar satisfacción sexual, y eso no es saludable para las relaciones, ya sean románticas o de cualquier otro tipo. [22]

No hace mucho tiempo, los psicólogos de Princeton realizaron un estudio en el que mostraron a un grupo de hombres unas imágenes de hombres y mujeres, algunos escasamente vestidos y otros no. Los psicólogos vigilaron su corteza prefrontal medial (mPFC), la cual tiene que ver con el reconocimiento de rostros humanos y con distinguir a una persona de otra. En su mayoría, la mPFC fue activada con cada imagen. Sin embargo, cuando a los sujetos del estudio les fueron mostradas imágenes de gente escasamente vestida, no se activó. [23] Básicamente, la reacción automática en su cerebro sugería que no habían percibido a las personas sexualizadas como plenamente humanas. Así como un cuerpo, una suma de partes.

Obviamente, la pornografía no es la mejor representación de cómo se ven los hombres y las mujeres reales o cómo funcionan el sexo real y la intimidad en una relación de verdad. Y sin embargo, ya sea que se den cuenta de esto o no, los consumidores de pornografía son afectados por las imágenes pornográficas que ven incluso después de que la ventana del navegador se ha cerrado. [24]

Si bien esto puede no ser siempre «amor romántico», la pornografía puede matar el amor que existe en las amistades, en las relaciones con familiares, y con otras personas en las vidas de los consumidores. Y ahí no termina todo, la pornografía también tiene el potencial de matar el amor que los consumidores se tienen a sí mismos. En última instancia, esto a menudo deja a los consumidores sintiéndose solos. [25]

Hay una cantidad saludable de amor que cada persona siente por sí misma que promueve la buena autoestima, la confianza en sí mismo, y en general, una calidad de vida positiva. Dado que la pornografía muestra a hombres y mujeres siendo nada más que objetos sexuales, los consumidores de pornografía pueden empezar a pensar subconscientemente de sí mismos de esa manera, como nada más que objetos sexuales. [26] Debido a que puede ser difícil acudir a amigos y a familiares para explicar cómo se están sintiendo y cómo están batallando con la pornografía, muchas personas recurren a la fuente más fácil de «consuelo» inmediato: más pornografía. Esto puede dar lugar a un círculo vicioso de aislamiento y de odio a sí mismo. [27]

A medida que el consumidor de pornografía se encuentra más abajo en este ciclo, un hábito por la pornografía que genera aislamiento puede llevar a los consumidores a dejar de interactuar con amigos, a no probar nuevas aficiones o a no participar en antiguas, y finalmente a dejar de conectar con las personas que forman parte de sus vidas. [28] Todo esto se debe a que el cerebro de los consumidores se ha vuelto tan dependiente de la pornografía que puede empezar a hacerlos pensar que serán más felices viendo pornografía que participando en todas esas experiencias de la vida real. [29]

Romper este ciclo, pedir ayuda, encontrar apoyo y establecer maneras saludables de intimidad en la vida de uno puede eliminar la baja autoestima causada por la pornografía. Muchas personas que se han liberado de un hábito de la pornografía han reportado una mayor felicidad, una mayor autoestima, una mejor salud mental y relaciones más felices.

"Ahora puedo ver la belleza en tantas formas diferentes... las formas verdaderas. He vuelto a componer música, a estudiar, mis notas han mejorado, tengo mucha más energía... Puedo cuidar más de mí mismo, hacer ejercicio...cuando conozco a una chica ahora, el sexo no es mi objetivo. No hay objetivo. El presente es el único objetivo, así que una buena conversación, o tal vez solo una sonrisa puede hacer mi día".

HOMBRE DE 23 AÑOSDESPUÉS DE 2 MESES DE HABER DEJADO EL CONSUMO DE PORNOGRAFÍA [30]

¿Quién no querría eso? ¿Quién no querría una cantidad saludable de amor y respeto para sí mismo, libre de los efectos aisladores y perjudiciales de la pornografía? ¿Quién no querría una visión saludable de posibles parejas románticas y relaciones en general? El amor verdadero requiere de un compromiso real con gente real, incluyéndose usted. Elegir el amor verdadero en lugar de la pornografía le da a la gente una mayor libertad y control para decidir lo que realmente quiere hacer con su tiempo y energía. En lugar de que alguien esté sentado delante de una computadora durante horas, consumiendo un producto que lo puede aislar y dañar sus relaciones, se puede enfocar en la realidad. Mantener la pornografía alejada de su vida le da la libertad y el tiempo para probar ese nuevo deporte del cual se ha interesado, tomar esa clase que suene realmente interesante, viajar a un lugar nuevo con familiares, invertir en amistades, o encontrar a aquella persona con quien desea pasar el tiempo amando y envejeciendo, de manera real. La vida real y las experiencias vivificantes reales tienen mucho más que ofrecer que lo que la pornografía nunca será capaz de dar.

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