No es ningún secreto que mucha pornografía es violenta, pero muchas personas no entienden el grado de influencia que los mensajes subyacentes de la pornografía tienen sobre el comportamiento. La pornografía está llena de gente, especialmente de mujeres, que están siendo irrespetadas, coaccionadas y abusadas física y verbalmente, y esto está moldeando la forma de pensar y actuar de la sociedad.

Hace unos años, un equipo de investigadores vieron las 50 películas porno más populares, aquellas compradas y alquiladas con mayor frecuencia. [1] De las 304 escenas contenidas en las películas, el 88% contenía violencia física y el 49% agresiones verbales. En promedio, sólo una escena de cada 10 no contenía ninguna agresión, y la escena típica promediaba 12 ataques físicos o verbales. ¡Una escena particularmente inquietante contenía 128!

La cantidad de violencia mostrada en la pornografía es sorprendente, pero igualmente preocupante es la reacción de las víctimas. En el estudio, el 95% de las víctimas (casi todas ellas mujeres), o bien tenían una actitud neutral respecto al abuso, o parecían responder a él con placer. [2]

En otras palabras, en la pornografía, la gente está siendo golpeada y alegrándose de ello.

Por supuesto, no toda la pornografía incluye violencia física, pero incluso la pornografía no violenta ha demostrado tener efectos sobre los consumidores. La gran mayoría de la pornografía -violenta o no- presenta a los hombres como poderosos y a cargo; mientras que las mujeres son sumisas y obedientes. [3] Ver escena tras escena de sumisión deshumanizante hace que comience a parecer normal. [4] Sienta las bases para una dinámica de poder desigual en las relaciones de pareja y la aceptación gradual de la agresión física y verbal contra las mujeres. [5] Las investigaciones han confirmado que aquellos que consumen pornografía (incluso si no es violenta) son más propensos a apoyar declaraciones que promueven el abuso y la agresión sexual en contra de mujeres y niñas. [6]

Pero la pornografía no sólo cambia las actitudes, también puede cambiar las acciones. Estudios tras estudios han mostrado que los consumidores de pornografía violenta y no violenta son más propensos a utilizar coacción verbal, drogas y alcohol para coaccionar a otras personas para tener relaciones sexuales. [7] Y múltiples estudios han encontrado que la exposición tanto a la pornografía violenta como a la no violenta aumenta el comportamiento agresivo, incluyendo tanto el tener fantasías violentas como el cometer en efecto agresiones violentas. [8]

En 2016, un equipo de investigadores destacados recopilaron todas las investigaciones que pudieron encontrar sobre el tema. [9] Después de examinar veintidós estudios llegaron a la conclusión de que la investigación dejaba «pocas dudas que, en promedio, las personas que con más frecuencia consumen pornografía son más propensas a tener actitudes conductuales [favorables] hacia la agresión sexual y a participar en actos reales de agresión sexual».

Si se está preguntando cómo es que estando sentado en una silla consumiendo pornografía puede realmente cambiar lo que una persona piensa y hace, la respuesta regresa a cómo la pornografía afecta el cerebro (Ver Como cambia la pornografía el cerebro?). Nuestros cerebros tienen lo que los científicos llaman «neuronas espejo», células cerebrales que disparan no sólo cuando hacemos las cosas nosotros mismos, sino también cuando vemos a otras personas hacer las cosas. [10] Esta es la razón por la cual las películas pueden hacernos llorar o hacernos sentir enojados o tristes. En esencia, las neuronas espejo nos permiten compartir las emociones que otras personas experimentan mientras las observamos. Así que, cuando una persona está viendo pornografía, empieza a responder con naturalidad a las emociones de los actores que aparecen en la pantalla. A medida que el consumidor empieza a excitarse, su cerebro se pone a trabajar en conectar entre sí aquellos sentimientos de excitación con lo que está pasando en la pantalla, casi como si la persona estuviera teniendo la experiencia en realidad. [11] Así que, si una persona se siente excitada viendo a un hombre o mujer siendo golpeado e insultado, el cerebro de esa persona aprende a asociar ese tipo de violencia con la excitación sexual. [12]

Para empeorar las cosas, cuando la pornografía muestra a víctimas de violencia que parecen aceptar o disfrutar ser lastimadas, el espectador es alimentado del mensaje que a las personas les gusta ser tratadas de esa manera, dando a los consumidores de pornografía la sensación de que está bien que ellos mismos actúen agresivamente. [13]

Los consumidores podrían decirse a sí mismos que no están siendo afectados en lo personal por la pornografía, que no serán engañados a creer en sus mensajes subyacentes, pero los estudios sugieren lo contrario. Existen claras evidencias que la pornografía hace a muchos consumidores más propensos a apoyar la violencia contra las mujeres, a creer que las mujeres disfrutan secretamente de ser violadas, [14] y a ser en efecto sexualmente agresivos en la vida real. [15] La agresión puede adoptar muchas formas, incluyendo atacar verbalmente o presionar a alguien para tener sexo, a manipularlos emocionalmente, a amenazarlos con terminar la relación si no conceden favores, a engañar o mentir acerca del sexo o incluso a agredirlos físicamente. [16]

Y recuerde que el uso de la pornografía con frecuencia se intensifica a lo largo del tiempo, así que incluso si los consumidores no comienzan viendo pornografía violenta, eso puede cambiar. (Ver ¿Por Qué el Consumo de Pornografía Es un Comportamiento que Se Intensifica?.) Cuanto más tiempo la consumen, es más probable que se encuentren buscando contenido cada vez más impactante y explícito. [17]

No es de extrañar, que mientras más violenta sea la pornografía que consumen, más probabilidades tendrán de apoyar la violencia y de actuar violentamente. [18] De hecho, un estudio encontró que aquellos con mayor exposición a la pornografía violenta eran seis veces más propensos a haber violado a alguien que aquellos que habían tenido una baja exposición previa. [19]

Por supuesto, no todos los consumidores de pornografía se convertirán en violadores. Pero eso no cambia el hecho de que la pornografía nos está golpeando con un tsunami de violencia deshumanizante. No tiene sentido para nuestra sociedad aceptar los mensajes de la pornografía, mientras que al mismo tiempo se clama por la plena igualdad de género y por ponerle fin a la agresión sexual. Una gran parte de la pornografía consumida diariamente por millones de personas está reforzando el mensaje de que la humillación y la violencia son partes normales de lo que se supone que el sexo debe ser. [20] Está programando las mentes y las expectativas de la próxima generación, lo que hace más difícil para muchos jóvenes prepararse para sostener relaciones amorosas y perdurables [21] y deja tanto a hombres como a mujeres con el sentimiento de no poder expresar el dolor que les está ocasionando. [22] (Ver Por qué la pornografía trae soledad a los consumidores.)

Decir no a la pornografía está ayudando a construir un mundo menos violento, más conectado, humano, sexy y seguro.

Citations
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