Los escépticos respecto al daño que la pornografía causa señalan que la pornografía ha existido desde hace mucho tiempo. Después de todo, los antiguos griegos pintaban imágenes sexuales en su cerámica. Pero comparar pinturas en los jarrones griegos con la corriente interminable de videos en vivo y explícitos de hoy en día es como comparar manzanas con…mmm…naranjas. La tecnología está cambiando no solamente el contenido de la pornografía, también el cómo y cuándo, y a qué edad se está consumiendo.

l año era 1953 y Hugh Hefner, acababa de publicar el primer ejemplar de Playboy.

El sexo había comenzado a ser una parte más prominente de la conversación cultural estadounidense, en parte debido al Dr. Alfred Kinsey, quien, cinco años antes, había publicado un libro controversial pero extremadamente popular sobre la sexualidad. [1] Él fue proclamado como uno de los primeros científicos y escritores en hablar tan abiertamente sobre la sexualidad, y sus libros salieron volando de las estanterías. [2]

Heffner vio una oportunidad para hacer dinero debido a la cambiante actitud cultural acerca del sexo. Pero para maximizar las ventas de su nueva revista, tenía que cambiar la imagen de la pornografía, de algo que podría leer el tenebroso pariente de su vecino a algo sofisticado y convencional. Así que Hefner puso sus fotos pornográficas junto a ensayos y artículos escritos por autores respetados. En Playboy, la pornografía empezó a verse como nada más que un placer inofensivo emprendido por personas respetables y exitosas.

Avancemos a la década de 1980, cuando los reproductores de video de repente hicieron posible que las personas pudieran ver películas en casa. [3] Para los consumidores de pornografía, eso significó que, en lugar de tener que ir a cines de mala muerte en el peor lado de la ciudad, simplemente tenían que ir a la trastienda del lugar de alquiler de películas de su localidad. Claro, aún tenían que ir a buscarla, pero la pornografía era mucho más accesible.

Y luego el internet lo cambió todo. [4] [5]

Una vez que la pornografía llega a la web en la década de 1990, de repente, sólo unos pocos golpes de teclado separan a cualquiera con una conexión de internet del material más gráfico disponible. [4] La industria porno en línea estalló. Entre 1998 y 2007, el número de sitios web pornográficos creció 1,800%. [6] Para el 2004, los sitios porno estaban teniendo tres veces más visitantes que Google, Yahoo! y MSN Search juntos. [7] Era «un gran negocio», en una forma tal que el mundo jamás había visto antes. El 30% de todos los datos de internet se relaciona con pornografía, [8] y los ingresos mundiales de pornografía (incluyendo internet, tiendas de sexo, alquiler de videos en habitaciones de hoteles, etc.) ¡crecieron hasta superar los ingresos de Microsoft, Google, Amazon, eBay, Yahoo!, Apple, Netflix, y Earthlink combinados! [9]

A medida que la pornografía de internet creció en popularidad, también se volvió más oscura, más gráfica y más extrema. (Ver e Por qué el consumo de pornografía es un comportamiento que se intensifica.) Con tanta disponibilidad de pornografía, los pornógrafos trataron de competir por la atención empujando los límites constantemente. [10] «Hace 30 años, ‘el porno duro’ significaba usualmente la representación explícita de las relaciones sexuales», escribe el Dr. Norman Doidge, un neurocientífico y autor de El Cerebro Se Cambia A Sí Mismo. «Ahora el porno duro ha evolucionado y está dominado cada vez más por los temas sadomasoquistas…todos ellos con guiones que fusionan el sexo con el odio y la humillación». [11] En nuestro mundo post-Playboy, la pornografía ahora presenta degradación, abuso y humillación de personas en una forma nunca antes vista en los medios de comunicación masivos. [12]»[P]orno suave es ahora lo que fue el duro hace unas décadas», explica Doidge. «Las fotos relativamente mansas del porno suave de antaño…ahora aparecen en los medios de comunicación convencionales durante todo el día, en la ‘pornograficación’ de todo, incluyendo la televisión, los videos de rock, las novelas, los anuncios publicitarios, etcétera». [13]

A medida que la popularidad de la pornografía de internet cundió como reguero de pólvora, también lo hizo su influencia. Los programas de las redes de televisión, las series de canales de pago por visión y las películas comenzaron a subir las apuestas con más y más contenido gráfico mientras luchaban por mantener la atención de la audiencia acostumbrada a ver pornografía de internet. [14] Entre 1998 y 2005, el número de escenas de sexo en la TV estadounidense casi se duplicó, [15] y esto no estaba pasando únicamente en los programas de adultos. En un estudio realizado en 2004 y 2005, el 70% de los 20 programas de televisión visto más a menudo por los adolescentes incluían contenido sexual, y casi la mitad mostraba comportamientos sexuales. [16] Y por primera vez, la pornografía se estaba convirtiendo en una parte rutinaria de la vida del adolescente y en una manera importante en la que los adolescentes aprendían acerca del sexo. [17]

Ahora, los efectos de la pornografía han impregnado cada aspecto de nuestras vidas. [18] Juegos populares de video ahora presentan desnudez total. [19] Tablas para nieve comercializadas para los adolescentes están llenas de imágenes de artistas porno. [20] Incluso los juguetes infantiles se han vuelto más sexualizados. [21]

La tecnología ha cambiado no solamente el contenido de la pornografía, también el, cómo, y cuándo, y a qué edad they consume it. A los hombres y mujeres jóvenes se les plantea la cuestión de la pornografía actual, y los estudios muestran que para cuando han cumplido 14 años, dos de cada tres chicos en los Estados Unidos ya han visto pornografía durante el último año, [22] y muchos la están viendo en dispositivos que llevan con ellos las 24 horas del día.

Y en cuanto a todos estos cambios en la naturaleza y el alcance de la pornografía actual, ni siquiera hemos mencionado el acontecimiento más preocupante de todos: la trata de personas. El comercio de esclavos de la actualidad (y existe en realidad) está fomentado por la pornografía. Más de dos tercios de todas las llamadas al Centro Nacional de Recursos para la Trata de Personas tienen que ver con el tráfico sexual, una cantidad estimada de 21 millones de víctimas a nivel mundial [23], con un 49% de todas las víctimas de tráfico y un 70% de los menores de edad víctimas de tráfico reportando que se ha hecho pornografía de ellos mientras estaban esclavizados. [24]

Este no es un problema del tercer mundo. El tráfico sexual, y su difusión a través de sitios pornográficos en línea, se extiende más allá de las redes de tráfico de prostitución y trata de niños a los muchos sitios de «porno de venganza», a la coacción, al sometimiento a drogas, o al abuso físico de artistas porno, aspirantes a modelos y fugitivos aquí en los Estados Unidos. La trata de personas incluye «cualquier acto sexual comercial inducido por la fuerza, el fraude o la coerción». [25] (Ver Como la pornografía fomenta el tráfico sexual.)

De hecho, se ha encontrado que la exposición a la pornografía, junto con la pobreza, la drogadicción, y el desamparo, son unos de los factores de riesgo más consistentemente asociados con la trata de personas. [26] Y después de que las víctimas se ven atrapadas, la pornografía se utiliza a menudo para desensibilizarlos a los actos en los cuales se verán obligados a participar. Literalmente, la pornografía alimenta la trata de personas y la trata de personas alimenta la pornografía. [27]

El argumento de que la pornografía no es algo nuevo, que ha existido desde siempre y que nunca ha causado ningún daño grave, parece ser muy absurdo cuando se piensa cuán diferente es la pornografía de hoy de cualquier otra cosa que haya existido antes. La pornografía es incomparablemente más accesible, más generalizada, y más extrema que cualquier otra cosa que haya existido antes, incluso una generación atrás. Esas revistas con imágenes desplegables que pasaban de mano en mano entre los jóvenes en las generaciones anteriores no son nada en comparación con todo a lo que los jóvenes tienen acceso hoy, [28] y las consecuencias de ver pornografía hoy van mucho más allá de la esperanza que los jóvenes tenían de que sus padres no fueran a enterarse.

La buena noticia es, que en respuesta a la propagación sin precedentes de la pornografía, hay una cantidad sin precedentes de recursos y personas que desean ayudar, ya sea mediante la difusión de las realidades de la pornografía o ayudando a aquellos que se sienten atrapados en su corriente. La pornografía actual es un fenómeno nuevo, muy distinto de cualquier cosa que haya visto la humanidad, pero las cosas que pueden hacer retroceder a la pornografía son tan antiguas como la propia humanidad: sabiduría, vigilancia y compromiso con el amor verdadero.

Citations
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[27] Dr. Karen Countryman-Roswurm, LMSW, Ph.D. Interview || Truth About Porn [Video file]. (2016, December 28). Retrieved from https://vimeo.com/190317258
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