Nuestra generación quiere un nuevo tipo de amor; un amor incontaminado por percepciones torcidas de la intimidad. Millones de personas ahora reconocen la pornografía por lo que es, y rechazan su influencia en sus vidas. La ciencia y la investigación demuestran que la pornografía no es entretenimiento inocente, y por nosotros mismos, por los que amamos y por las futuras generaciones, debemos tomar una postura y cambiar la conversación sobre este tema.