Tras ser expuesta a la pornografía cuando tenía solo 8 años, Hallah creció con ideas erróneas sobre el sexo y el amor. Como resultado de haber visto pornografía, Hallah creía que el abuso era obligatorio en las relaciones, y que lo único que tenía que ofrecer era su cuerpo. La pornografía la llevó a creer que el abuso y el amor tenía que coexistir, y luego aprendió que esto es totalmente falso.

Únase a Hallah al luchar por el amor real y rechazar el mensaje nocivo que la pornografía les vende a sus espectadores.